Ofelia, una víctima del machismo fomentado por otras mujeres
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Por María Cristina Dávila Bran
María del Carmen Escobar escribió La gente del palomar en 1958. La obra fue presentada por primera vez en la Universidad Popular en 1966 (Alvarado, 2003). Esta pieza teatral, de tres actos, es una comedia costumbrista que contempla los temas del machismo, la pobreza, la prostitución infantil, la infidelidad, el abandono de hogar y los matrimonio en menores de edad. El machismo ejercido por las mujeres es evidente en ella, tanto mujeres como hombres sufrirán sus repercusiones en sus diferentes esferas: física, psicológica y económica.
Desde la Antigua Grecia, se creía que las mujeres eran inferiores a los hombres en los aspectos amorosos, económicos y sociales (con la excepción de las sacerdotisas y de los oráculos) (Pero no se debe culpar únicamente a los hombres por este machismo; las mismas mujeres lo han fomentado a lo largo de generaciones. Encontramos instancias de machismo, promovido por las mujeres , en la literatura. Un ejemplo es Madame Bovary, escrita a mitad del siglo XIX, cuando la madre de Charles desea que Emma deje de leer literatura “seria” y se dedique a los oficios de la casa (Flaubert, s.f.).
En La gente del palomar los personajes que promueven el machismo son: Fidelina, Maruca, Rosa y Josefina. Y las que sufren de ese machismo son: Tancho, Ofelia y la propia Rosa. Del machismo también son víctimas los hombres, como Chus, quién, por no pegarle a su mujer, o directamente matarla, se le señala como cobarde.
En el primer acto se presenta a Ofelia, quien recientemente ha quedado huérfana por la muerte de su madre. Vive con su hermanastra Rosa, la cual le tiene resentimiento porque en el pasado Ofelia se enfermó, y su madrastra la obligó a conseguir dinero mediante la prostitución, siendo aún ella menor de edad. Más adelante, Ofelia intenta ganarse la vida trabajando en una oficina como secretaria, pero en el segundo acto vemos que debe dejarlo pues su jefe la acosaba. Desempleada, Rosa le exige que trabaje. Por otro lado, aparece Chus, quien ha sido abandonado por su mujer dejando a su cuidado a un recién nacido. En una escena, cuando el niño empieza a llorar y Ofelia es quien le consuela, dentro de la casa de Chus, Fidelina y Maruca ven que ella ha entrado a la casa, y se puede evidenciar en su conversación el señalamiento de lo que ellas piensan que es incorrecto:
MARUCA: (BAJO) Pero ha visto usté nia Lina, que sinverguencería…
FIDELINA: Esto es el colmo nia Maruca. La hermana por lo menos se trajo al hombre a la casa, pero la patoja esta mosca muerta, entrando al cuarto de don Chus cuando no está su familia. Ah, pero eso es una injusticia… que la pobre hermana se sacrifique por ella creyéndola buena y que haga esto. Yo se lo digo (Escobar, s.f.).
A estos señalamientos machistas sobre el cuestionamiento de las acciones consideradas inmorales por las vecinas, se suman insultos hacia Ofelia. Maruca y Fidelina le comentan a Rosa lo sucedido y Rosa echa de la casa a Ofelia.
ROSA: Ah… no lo sabés. Pues te voy a refrescar la memoria a guacalazos… (DICIENDO Y HACIENDO LE PEGA CON HUACAL) Y ahora te vas con tu viejo, yo no te admito más en mi casa. Que te mantenga don Chus, ya que tanto lo querés…[...] (Escobar, s.f.).
A Ofelia no le queda más remedio que casarse con don Chus. De esa manera conseguirá dónde vivir y ser considerada una mujer digna. Observamos en esta instancia cómo la sociedad machista de la época le deja pocas opciones a una mujer sin estudios: el trabajo, el hogar, y la familia (no se debe de olvidar que Ofelia era menor de edad), además de la prostitución o ser limosnera.
El pensamiento machista también se encuentra en Ofelia, aunque únicamente la afecte a ella.
OFELIA: (UN POCO INDECISA AL PRINCIPIO, SE ARROJA LLORANDO EN LOS BRAZOS DE CHUS) Si don Chus… me casaré con usted, porque es bueno, y yo… no quiero dejar de serlo (Escobar, s.f.).
Al referirse a dejar de ser buena, implica ser una mujer recatada, respetable, digna y pura. Por eso decide casarse con Chus, no realmente porque le ame o quiera a su hijo.
En el tercer acto ha pasado un año y don Chus y su hijo han muerto; Ofelia ha dado a luz. Rosa tiene una nueva percepción de Ofelia, ahora se muestra amable y comprensiva con ella, por haber estado casada.
ROSA: Has de haber llorado mucho, ¿verdá Ofelia?
OFELIA: Mucho Rosa, mucho. Pero me llené de valor al ver a mi hijito recién nacido, se me moría el padre, pero dejaba un hijo para poder seguir viviendo (RECORDANDO) Pobre Chus, ni siquiera lo conoció.
ROSA: Cómo estaba de ilusionado el pobre, vieras, a cada rato le decía a Chusito, que iba a tener una hermanita, porque él estaba seguro de que iba a ser hembrita (Escobar, s.f.).
Los juicios sobre Ofelia, en las vecinas, también se han modificado. En el tercer acto, Fidelina y Maruca admiran a Ofelia por haberse casado y ser resiliente para atender a su hijo ante las adversidades.
FIDELINA: Y la Ofelia nia Maruca, esa patoja se ha portado re bien. Porque lo que es cierto se dice.
MARUCA: No, si uno reconoce los méritos de la gente. Una patoja de su edá, viuda y con un hijo, y sin embargo ya ve usté como se desvive por el chiricito. Y no es tan fea, si ella quisiera otro marido, pero ya ve que no (Escobar, s.f.).
Por último, Ofelia encuentra consuelo en que su hijo, cuando sea mayor, le reconozca que es buena, entiéndase, digna. Nuevamente nos encontramos con una idea machista, pues las acciones de Ofelia no están destinadas al amor incondicional de su hijo, sino al reconocimiento de ser una buena mujer.
OFELIA: Él está bien aquí. ¿Saben una cosa? aquí mismo recostado en esta pila me dijo una tarde Chus: Ofelita, usted es buena” y cuando más le cueste, cuanto más luche usted por serlo, mayor mérito tendrá” y horas más tarde él mismo me ayudó a salvarme, y yo me casé con él por eso, para seguir siendo buena. Y ahora mi único deseo es que este hijo mío cuando sea un hombre, me diga: “usted es buena mamá” y me querrá más, cuando sepa que preferí vivir siempre en este palomar, a dejar de ser bueno. Si, ese es ya el único sueño de mi vida, y de mi depende que se realice (Escobar, s.f.).
En conclusión, Ofelia, es una víctima de este machismo pues, al quedar huérfana, es despreciada por su hermanastra que la echará de la calle al enterarse, por medio de sus vecinas, que Ofelia se encontraba en casa del señor Chus. Sin hogar, educación, trabajo, ni familia, Ofelia se ve obligada a casarse con Chus para mantener su dignidad.
Es hasta el tercer acto donde se evidencia que su hermanastra y sus vecinas la respetan, pues ahora que Ofelia es viuda, es digna por haber estado casada y por dedicarse plenamente a su hijo. Por su parte, Ofelia continúa con el pensamiento machista de ser reconocida como una mujer buena. Por ello, criará a su hijo lo mejor que pueda, para que, en un futuro, su niño la reconozca como digna.

Referencias
● Alvarado Morales de Yantuche, E. C. (2003). La gente del palomar, en la dramaturgia femenina guatemalteca. Universidad de San Carlos de Guatemala. Disponible en: http://biblioteca.usac.edu.gt/tesis/07/07_1345.pdf
● Platón. (2010). Diálogos. Editorial Austral. Pp. 341.
● Escobar, M. del C. (s.f.) La gente del palomar. Universidad Popular
● Flaubert, G. (s.f.). Madame Bovary. Penguin Random House.

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