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Publicar o no publicar... Esa es la cuestión.

La mayor ilusión de cualquier escritor es que sus libros se publiquen.

Escribimos porque queremos que otros lean lo que producimos. Y quizá también porque es una forma de compartir nuestra visión del mundo, nuestras penas y nuestras alegrías con el otro. En la escritura se crea trascendencia: el ego, subjetivo, llega al otro.

Además del reconocimiento de que otros nos digan que les gustó lo que escribimos, que se identifican con él, y un sinnúmero de otras posibles reacciones, en un mundo ideal, el escritor se ganaría la vida con su obra. Todos los escritores seríamos tan millonarios como los futbolistas.

         Desafortunadamente, por cada Aphra Behn (primera escritora y-o escritor que se ganó la vida con su pluma); Mario Vargas Llosa; Virginia Wolf o J.K. Rollins, hay miles más que nunca han podido vivir de su obra escrita. Entre ellos podemos mencionar a Miguel de Cervantes, Oscar Wilde, Edgar Allan Poe y a Franz Kafka. Ezra Pound tuvo que financiar sus libros de poemas; así como Mary Shelley cuya obra Frankenstein tuvo una primera edición anónima de quinientos ejemplares, en 1818. Mark Twain y Virginia Wolf también publicaron sus obras pagando por ellas (Wolf creo la editorial Hogarth Press, para publicar sus propios libros).

           El escritor en general, y en Guatemala en particular, lo es porque tiene vocación, no por que vea la oportunidad de poder ganar millones. En nuestra patria, publicar libros es muy caro y los libros, desafortunadamente, son poco accesibles en precio y distribución al público. Existen muy pocas ayudas para la cultura. Las que hay, no se dan abasto para llenar las necesidades editoriales.

            Por ese motivo, La Pepita editorial comparte este blog, con el fin de explicar cómo funciona el proceso de publicación y el de los derechos de autor.

 

1.      Un autor nunca pierde los derechos sobre su obra. Sin embargo, para poder publicar cede los derechos de esa obra, por un período determinado, para que una editorial pueda publicarla. Al ceder esos derechos, se compromete con ese editor a no publicar la obra con otra editorial. A cambio  de la cesión puede llegar a un acuerdo con el editor en el que éste último le de regalías.

2.      Las regalías se producen después de descontar los gastos de impresión, de producción (digitalización, diagramación, portadas etc.) y de distribución.

3.      Si el autor corre con los gastos de publicación (literatura de autor o self publishing) el autor recibe los beneficios directos. Sin embargo, para poder distribuir la obra, los canales de distribución, digitales y físicos, (Las librerías, las editoriales etc.) cobran un porcentaje que va desde el 20% hasta el 50% por hacerlo.

4.      La era digital ha permitido que muchos pequeños autores publiquen sus libros utilizando plataformas digitales. Ese también es un camino para ver tu libro impreso o en digital. Desafortunadamente, Guatemala (y el mundo de la escritura en español, en general) han avanzado poco en ese campo. Por ejemplo, en audiolibros, los libros en español son solamente un 5% de volúmenes comparados con los del mercado en inglés. Aunque en el 2023 se publicaron 600 audiolibros libros, y sí es un mercado que tiene crecimiento, todavía estamos en pañales.

En conclusión, a pesar de que la literatura y el proceso de impresión de libros ha avanzado mucho, todavía tenemos mucho por hacer, especialmente en Guatemala.


Imprimerie Royale au Louvre, XVII  siècle  (Imprenta real en el Louvre siglo XVII). Derechos del Creative Commons License para todo público.
Imprimerie Royale au Louvre, XVII  siècle  (Imprenta real en el Louvre siglo XVII). Derechos del Creative Commons License para todo público.



 

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