Desde el origen del lenguaje, la poesía acompaña al ser humano
- Pluma invitada
- 14 feb
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Texto por Walter Morán.
Segunda parte de El poder de la palabra, se traduce en poesía.
La epopeya de Gilgamesh, es considerada la obra literaria y el poema épico más antiguo conocido, compuesta hace más de 4500 años. Esta obra es fundamental, para entender la evolución del pensamiento humano y la literatura, al ser reconocida como el primer gran libro de poesía épica, unos mil años antes de la composición de la biblia.
Cuando aún no existía un lenguaje articulado, la poesía rondaba a aquellos primeros pobladores del planeta, no fue casualidad que la perfección de una flor o el arrullo del ángelus, produjeran en ellos, una sensación de bienestar sorpresivo, el hecho de existir en un planeta hostil, junto a las maravillas que iban descubriendo, les permitía, aceptar de manera intuitiva, ante el desconocimiento del tiempo por venir, que habían cosas y situaciones, etc., que les harían disfrutar la vida, que estaban reconociendo.
Fue así, como surge el proceso de crear algo que no existía, y por supuesto el uso del lenguaje, para erigir nuevas realidades. Se manifestó la habilidad, de dar existencia a algo ignorado. Martin Heidegger se refiere a este proceso como “iluminación”, un estado de éxtasis, mediante el cual las noches de luna llena, la caída de la nieve, sobre los árboles y animales, o, la lluvia pertinaz, o, la exquisita belleza de una flor; una cosa se podía convertir en otra, dando lugar a un nuevo entendimiento de la cotidianidad, expresada o generada, en una entidad nueva llamada estética.
Hacia 2285 – 2250 a. C., surge la obra, de la primera autora firmada, al dejar su nombre en tablillas de arcilla, su obra incluye: el “Lamento al espíritu de la guerra”, fundamental para la literatura mundial. Su nombre: Enheduanna, la primera poeta conocida de la historia y a la vez la primera en escribir sobre el acoso sexual. Cabe mencionar, que era hija del fundador del imperio acadio, Sargón I.
El espíritu de la poesía, cual sol que nos alumbra desde la fundación del mundo, siempre ha estado presente, acompañándonos, quizá para atestiguar la capacidad de crear, que únicamente es inherente al ser humano, o, tal vez, para testificar a través de la memoria colectiva, la necesidad de poder expresar en términos estéticos, su estancia en el planeta. Porque la poesía es eso, tan hermoso y claro, lo expresado por Cardoza y Aragón: “la poesía es la única prueba concreta de la existencia del hombre”, pero asimismo, “es la memoria de los pueblos, igualmente es aquella parte secreta del alma de cada uno y del alma de los pueblos, en la cual esa zona, muy oscura y muy ambigua, refleja o mejor dicho perfila el futuro”, así lo señaló Octavio Paz.

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