La narrativa del colibrí y la poética del guepardo.
- Pluma invitada
- hace 4 días
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Por Walter Morán
Escritor
Dos seres vivos, tan diferentes como pueden ser, la naturaleza se esmeró en dotarlos, ante todo, de una estética impar, mediante la cual seducen, poseen un movimiento que desafía a la física misma y son un espectáculo para quien los observa.
El alma en una flor y cuando pende de un hilo
El aleteo del colibrí
o la gracia del guepardo
la estética
reside en el movimiento
el picaflor
reúne todos los colores
en una explosión jamás vista
el de la sabana
llora sus manchas
y su vuelo es asesino.
Cuerpos al límite
con el poder
de seducir.
Velocidad y belleza
hasta posarse en una flor
o la rapidez
confundida con un pájaro.

I. Cada ave una joya natural
En la narrativa del colibrí, lo primero que podemos ver, es una explosión de color que nos recuerda a las buganvilias en flor, esas que florecen en un eterno verano mediterráneo o aquellas que escapan por los tejados o los tapiales de Antigua, Guatemala.
Tienen consigo los colores del universo, imagino las nubes de gas, o la aparición de una nueva estrella, de esa forma la belleza se concentra en algo tan pequeño y fantástico.
La única criatura del aire que vuela en reversa, con un diminuto corazón que late a mil por minuto. Pareciera que provienen de las nebulosas más brillantes del cosmos, por otro lado la velocidad que alcanza en vuelo es mayor que la de un avión de reacción, superior a la de los jets si se tiene en cuenta el tamaño de su cuerpo, una extraordinaria capacidad con un solo propósito: seducir a las hembras, sin embargo, se sabe que no es monógamo, los machos no se apegan a sus parejas.
La belleza es para compartirla. Alrededor de él, giran muchas historias, por ejemplo: si vemos alguno en nuestros jardines es porque algún ser querido, que ya no se encuentra entre nosotros, nos visita, así esta hermosa ave, con su iridiscencia y las características que la describen, nos envuelve tan sutilmente que al notar su presencia no podemos más que sorprendernos, no importa las veces que lo hayamos visto.
Se diferencia del resto, en todo sentido, baste observar su morfología hasta el nido que construye, su alimentación, etc. No podría existir en un mundo sin flores, lo que implica que habita un universo donde la perfección y la belleza son un hábitat apropiado, belleza con belleza se paga, dejaré por un lado el hecho que al mismo tiempo es un excelente polinizador, al libar el néctar de las corolas, recogen el polen con sus cabezas y lo llevan a otras flores. Comparten los jardines o los bosques, con abejas y mariposas, dos seres igual de extraordinarios que él.
Hay tanto que decir sobre esta sorprendente ave, que tampoco extraña su vinculación con la literatura, especialmente en la latinoamericana, por su misticismo y su papel de portador de buenos augurios. En la poesía, simboliza alegría, amor, resiliencia y conexión espiritual, entendida a menudo como un mensajero de seres queridos ya fallecidos. Representa la belleza en lo pequeño, su vuelo y sus colores evocan libertad y la fugacidad del tiempo.
II. De rayas lacrimales y cuerpo esbelto.
Suele encontrársele en la sabana africana, es el animal terrestre más veloz, alcanza una velocidad punta de ciento cuatro kilómetros por hora, pero la magia ocurre, cuando vemos como rompe el viento, no sabe de la belleza que despliega, cuando siente la necesidad, de satisfacer el hambre. Su cuerpo manchado, no oculta el llanto, son lágrimas, rodando por su cuerpo, aunque la ciencia explica a qué se deben, prefiero creer las leyendas, que se han inventado sobre ellas. Es un animal con un poder y agilidad que lo distingue, solitarios y desconfiados casi siempre permanecen en vigilia.
Es un poderoso símbolo en la novela italiana “el gatopardo” (Il gattopardo), de Giuseppe Tomasi de Lampedusa, también aparece en la literatura infantil, como alegoría de la velocidad y en la poesía contemporánea, reflejando la soledad y contemplación más allá de su velocidad física, como en “La nostalgia del guepardo”, de Enrique Macías Saint-Gerons.
Sin embargo, las características por las cuales, a mi entender ha sido tratado en la literatura, es su elegancia y funcionalidad, destacando su esbelto cuerpo y patas largas para la velocidad. Tampoco no es monógamo, la hembra es independiente y los machos tienden a crear alianzas entre ellos, con el objetivo de preservar la especie.
Comprender la naturaleza humana es complejo, de ahí que observar la conducta de los animales, pudiera servirnos, ya que, compartimos la tristeza, la angustia y el dolor.

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