top of page
El acecho*
Por Carmen Matute La cama, solitaria en medio de la habitación parecía un barco abandonado en una playa. Era más llamativa por la roja sobrecama cayendo pesadamente hasta el suelo por los cuatro lados del lecho, que por ser el único mueble en aquel lugar. Carecía de almohadones y el rojo intenso de la seda le daba a la par de una gran sensualidad, un aire principesco. Su deslumbrante e intenso color me hacía recordar las preciosas cajas lacadas, admiradas alguna vez en las
Pluma invitada
5 jul3 min de lectura
bottom of page
